18 de octubre de 2010

Estacion: ESPERANZA

La ruta de mi Tren no ha sido espectacular, ni digna de premios, tampoco es algo de lo que puedo ponderar orgullosamente a los cuatro vientos, ha sido la ruta de una persona común y corriente, con sus desvíos, paradas, choques y varios descarrilamientos severos. A pesar de todo, hoy estoy en la estación Esperanza, y no ha sido fácil llegar aquí: con honestidad miro atrás, recapitulo, y espero después de ser restaurada, recorrer lo que me queda de camino.
Mi meditación de hoy, es como las anteriores, un pensar en voz alta, un decirme verdades a mi misma, un aceptar realidades y compartirlo virtualmente con personas que quizás estén o no de acuerdo, lo entiendan o no, y así tener una perspectiva diferente de mi recorrido y experiencias. He viajado en el vagón de la poesía con escritos apasionados, otros de declaración de libertad y gritos de Basta! Ya no más!, he visitado estaciones de Soledad y Ningún lugar cargando maletas de miedo y de valor. Todos estos viajes y paradas han sido escritos bajo los efectos de alguna emoción o sentimiento, con la intención de filosofar y liberar mi psiquis, siendo casi siempre decepción, tristeza, pero también pasión y amor la llama inspiradora de los mismos. Hoy, después de darme cuenta (por enésima vez) de que la Luna no es de queso y que los pajaritos no se preñan solos y releer todo lo que he posteado, puedo observar un comportamiento repetitivo, masoquista y predecible. Humm, nada nuevo en mí, pero debo decirme a mi misma:- ¿HASTA CUANDO ESTA LUCHA CONTIGO? A estas alturas del camino, no estoy para rutas improvisadas y que cambian con el clima. Y me lo digo a mi misma, porque en muchos de estos cambios yo he sido la que maneja el Tren, y cambie de ruta a mi antojo, siguiendo mapas errados, dibujados por mi misma y con letreros engañosos que decían : Quédate aquí, estarás bien! O Vamos para allá, que allá te irá bien! Nunca fue así! En muchas ocasiones, al estrellarme, descarrilarme o ser echada como polizonte de algunos vagones, me di golpes de pecho diciendo que le entregaba a Dios el timón de mi Tren, y no lo hice, en cuanto tuve la oportunidad, desdoblé el mapa, con el cual me había perdido tantas veces anteriormente, y dije: -Esta vez si estaré feliz! - Y me transporté, rauda y veloz, por el túnel de la pasión y la entrega y fui dejando Todo!: las ruedas, los asientos, la carrocería, los tornillos y tuercas, todo esto iba cayendo por el camino de manera estrepitosa y yo viendo por el retrovisor como se iba desbaratando mi Tren. Nunca retire el pie del acelerador, seguí y seguí, creyendo que al final habría luz y piezas de repuesto, es mas mi motivación para correr era que “No Importa dónde voy pero quiero ir para allá, contigo…” Si, con el… ese ser oscuro, frio y astuto que me motiva y me llama a ir hacia él y sobre el cual me pregunto ahora: Adonde puedo yo llegar con un ser así? Como puedo amar sin condiciones a un ser así? Que no siente lo mismo por mi Y tiene su ruta establecida y sus vagones bien amarrados? No tengo nada que hacer allí. En este punto, donde siento que he dado todo lo que podía dar, que me entregué, que deje todo en el camino y pareciera que no tengo una ruta que recorrer, hago uso del pase que mencione en un escrito anterior, el pase de DIOS. Ese comodín maravilloso, que nunca falla, el que ha estado siempre allí, y que permitió que todo esto pasara por algo, que yo aun no comprendo, porque está tratando conmigo de la manera que el solo sabe debe hacerlo. He quedado estacionada en la Estación Esperanza, y allí, con la ayuda del Todopoderoso, con mucha paciencia, repararé mi Tren, tendré mis nuevas piezas y usare el Mapa de la palabra de Dios, el cual pondrá luces en mi camino con señales claras y verdaderas. No quiero que esto sea una promesa mas, de las tantas que he hecho, no quiero echarlas en el mismo saco roto, en el cual deposite mis ilusiones, esperanzas, anhelos, talentos y sentimientos. No usare más un saco, esta vez abriré mi corazón y se los entregare a DIOS, todos y cada uno de ellos, profundos y simples, dulces y amargos, el tomara control de ellos y me devolverá un corazón sano y limpio, capaz de obedecer y esperar por su voluntad, en paz conmigo misma y llena de ESPERANZA. Es lo único que tengo ahora mismo, la fe y la esperanza de que habrán días mejores. Aun tengo motor y combustible para recorrer lo que falta y mas!
“Crea en mi oh Dios un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mi”. Salmo 51:10.

1 comentario:

Unknown dijo...

Es maravillosa leerla. Esta experiencia de vida es muy parecida a la mía y me siento identificado. Muchas gracias. Me fué de mucha ayuda..Juan Pedro Olima