26 de agosto de 2009

Victoria, Libertad y Soledad: Una misma estación.



Después de un largo, difícil y accidentado viaje por la ruta de las relaciones escabrosas, tenebrosas y complicadas, durante el cual he luchado contra mí misma y contra mi arraigado deseo de querer que el tren vaya por donde Yo digo, a la velocidad que a mí me parece, con los pasajeros y el chofer que yo quiero, puedo decir, más bien proclamar, que gracias a la oportuna intervención divina de Aquel que nunca se equivoca, ese viaje ha llegado a la estación llamada: Ningún Lugar.

Y que clase de triunfo podría yo proclamar con trompetas y tambores: Llegar a Ningún Lugar? Este evento puede ser anunciado con bombos y platillos? Tarararararara (redoble de tambores….!?) : Estoy sola en la estación, no tengo perro que me ladre, ni mosquito que me pique! Baaahhhh, nada nuevo, sin embargo, aunque parezca increíble, pareciera que he intentado cambiar ese status varias veces sin éxito. Pero, la pregunta es: realmente tenia yo la intención de cambiar mi llamada “mala racha”? Entonces, si he tenido varios chascos,… porqué el Orgullo? He fallado yo? Si, he fallado, tomé la ruta equivocada.

Triunfé, porque finalmente he podido romper con el círculo de dependencia emocional que rodea este tipo de situaciones. Me sacudí de ese deseo de llamar, para escuchar la voz del otro lado del teléfono, de buscar momentos fugaces y motivos absurdos para compartir, de forzar encuentros furtivos y apasionados, pero efímeros, de creer que era necesaria mi presencia. La realidad es otra.

Romper este círculo, es la parte difícil, especialmente para aquellas mujeres que como yo, amamos demasiado. Y aclaro que esto de auto diagnosticarme como una Mujer que ama demasiado, ha sido la primera parte de mi restauración, reconocer que tengo un problema de dependencia. Les confieso que una vocecita dentro de mi me dijo: Eres una Loca que da todo por nada, le has dado Mermelada a los cerdos (es asi, quizás fue Pepito Grillo que me lo dijo). Y esto me hizo recapitular.

He comenzado a leer un libro que se llama “Mujeres que aman demasiado” y el hecho de que se piense que “Aman”, no significa que son unas enamoradas del amor y del hombre en cuestión. Son sencillamente Mujeres que creen Amar más de lo que pueden amarse a sí mismas. Y no es un acertijo, es sencillamente un problema de autoestima más que de mala suerte en el amor.

He escrito sobre pasar la página, tomar la ruta correcta, huir de la tentación, etcétera y aun con pleno conocimiento de causa y efecto, decidí viajar en estas rutas y vagones con toda intención y alevosía, viajé hacia esos destinos oscuros, siniestros y vagos. Sencilla y llanamente, no he predicado con el ejemplo.

Pero ahora, gracias a un chofer de Vagón, al cual llamaremos “El tinieblo”, he podido ver que he estado desperdiciando mi tiempo: les di perlas a los cerdos. Y porqué gracias a él? Porque quise viajar en su ruta, a su estilo y en su tiempo y sin destino fijo, para después ser lanzada como un polizonte en medio del camino, sin explicaciones ni razones. Cuando desperté, después del cascarazo, me di cuenta que no estaba en el Tren, estaba en la Estación Ningún Lugar.

Se puede llamar Victoria a este desafortunado suceso? La intervención divina, que opera de maneras misteriosas, hizo que El Tinieblo me lanzara cual polizonte, fuera de su tranvía llamado deseo. Victoria? Si, porque el golpe me hizo abrir los ojos, y desconectar la mente del corazón, del golpe se rompió ese cable! Grandioso! Llego la hora de pensar, usar mi cabeza de la forma que mi Divino protector quiere que lo haga, llego el momento de Amarme como nunca lo he hecho. Es un suceso afortunado, después de todo!

Victoria trae a Libertad, pero también viene acompañada de su hermana Soledad. El victorioso parquea solo. Este trió de parcas son consecuencia una de la otra, y créanme que no es fácil convivir con la tercera, que al final es la que queda. Pero hay que hacerlo.

Que me queda? Amarme, mimarme y aprender a convivir con Soledad, mientras me encuentre en Ningún Lugar. No daré más mis perlas a los cerdos, y haré un inventario de mis talentos, y los pondré a trabajar para mí. Luego con mucho cuidado volveré a conectar el cable que va de mi cerebro al corazón, y con mi corazón sano y mi mente clara y desintoxicada, abriré mi alma y mi ser a la vida, dando gracias por el sol de cada día y sé que el amor vendrá y se quedará, pero esta vez por la ruta correcta y en la estación Para siempre.



PD. Gracias Tinieblo por lanzarme al vacio, después de todo me has hecho un gran favor.

“Lo que no me mata, me hace más fuerte” Friedrich Wilhelm Nietzsche

5 comentarios:

Bitácora del Gran Lobo Gris dijo...

¿Puede acaso el sabio, llamar desperdicio al camino que le hizo lo que es? Por cada derrota, dos victorias vienen a su paso y saberse en el camino en la belleza...La compañía llegará o no, pero ser feliz es aceptar lo que se tiene y amarlo.
Aullidos afectivos para su tren expreso.

vangelisa dijo...

"aquellas mujeres que como yo, amamos demasiado"

te entiendo perfectamente!

no le des más a los cerdos tus perlas. ANIMO!!!!

Andrés Ariel dijo...

"gracias a la oportuna intervención divina de Aquel que nunca se equivoca, ese viaje ha llegado a la estación llamada: Ningún Lugar"
Creo que me identifico con esto que escribió...
A los que aman a Dios Todas las Cosas Juntas ayudan para bien... Animo!!

Danilo Gatti dijo...

ultima estacion: esperanza

MARÌA MACARENA dijo...

Que teniendo vos 45 y yo 18, siendo vos de Panamá y yo de Argentina, teniendo vos dos hijos y yo ni novio todavía...Que aún con todas esas distancias podamos tener un camino de piedras seguramente parecido, eso es excelente.
Un saludo y gracias por tu comentario :)
Te espero en mi blog cuando quieras.