23 de julio de 2009

Lo que no debo y lo que sí quiero…Cuál tren debo tomar?


"2 Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. 3 Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.» 4 Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.5 Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»


El inicio de todas nuestras penas! Este es un tema que tiene para libros completos, en el cual nuestra opinión se verá influenciada por nuestras creencias generando a su vez un sin fin de preguntas, como por ejemplo:


  • Antes del fatídico hecho, teníamos discernimiento? Teníamos los ojos cerrados antes de eso? O es parte del cuento que se inventó la serpiente?
  • Y sin faltarle el respeto a Dios, a quien amo y temo…Cuál era la idea de poner ese árbol allí? Sabía Dios en su infinita sabiduría lo que la serpiente haría y lo que pasaría después? Nada ocurre porque si, y menos en el Jardín del Edén.
  • Porqué la serpiente le hablo a la mujer primero? Acaso sabia la Serpiente que ella iba a caer? Somos las mujeres de naturaleza pecadora y débil? Y de verdad somos una tentación para ellos? (en esos tiempos quizás hacían lo que sea que se le pidiera, ahora no, debe ser una de las tantas gracias que se perdieron al ser expulsados del paraíso).
  • Y...después de todo… ¿De dónde salió la aseveración de que el fruto prohibido era una manzana?


Quizás ahora solo tenga cabida para filosofar sobre las dos últimas interrogantes, dejando las preguntas sobre: "Mujer: símbolo de tentación" y "La verdad sobre la manzana", para otra estación. Lo que nos ocupa hoy es la eterna lucha entre el bien y el mal.

A diario nos encontramos en esta encrucijada, esa estación en que nos detenemos y vemos que hay dos trenes con diferente destino, y haciendo honor al ponderado libre albedrío que poseemos, nos subimos al tren al que debemos o nos vamos en el que queremos, o sea, en el que nos da la regalada gana. Suena sencillo, cero complicación si siempre estuviéramos a gusto con lo que debemos hacer (¿?), pero no es así la mayor parte del tiempo.

¿Qué pasa cuando lo que debemos hacer es una tarea difícil que involucra disciplina y mucha fuerza de voluntad? No quiero decir con esto que ser disciplinado y perseverante sea algo imposible o pasado de moda, pero dentro de nuestra humanidad….como cuesta! UFFF! A mi me cuesta un montón! ¿Qué pasa cuando siempre haces lo que debes, subes al tren de los obedientes y te lleva siempre al mismo lugar? O te deja en una estación vacía? O sencillamente en lugar de tren, te toca (porque no hay de otra!) viajar en un Diablo Rojo (medio de transporte popular panameño, que transporta personas como si fuera ganado vacuno al matadero) Esta ruta no es divertida, gente aburrida, fea y seria viaja por allí, y cuando vas en él, los que están afuera te miran como bicho raro. ¿Cómo entiendo yo, que siendo obediente, siguiendo el itinerario de la corrección, la decencia y las buenas costumbres y amando al prójimo como a mí mismo, tenga que someterme quien sabe por cuánto tiempo a estas adversidades? No vemos luz al final del túnel.


Vamos de regreso a la encrucijada, en lugar de ser obediente y buena gente, decido subir a la Chiva Parrandera, al Tranvía llamado Deseo, al Tren de la ruta rápida y fácil, y WE WE WE OPA!! Mientras llego donde quiero llegar, aprovecho de pasar un buen rato, sin complicarme, y disfruto de los placeres que me brinda el viajecito y la compañía de aquellos alegres, simpáticos y exitosos marchantes que parecen tener tarjeta de viajero frecuente en estos trenes. Los viajes de este tren son cortos, rápidos, divertidos, en los que conoces gente interesante con teorías modernas y filosofías de que el éxito, la prosperidad y la felicidad está a la vuelta de la esquina!!


Entonces dijo la serpiente:" … Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal".


¿Qué hacemos? Si tenemos a Pepito Grillo, nuestra conciencia, esa vocecita dentro de nuestra cabeza que grita, habla o al menos susurra, tenemos siempre la disyuntiva de esto o aquello. Si la vocecita esta amordazada, no hay disyuntiva, no hay dolor, ni arrepentimiento. Entonces podría yo decir que lo que recibimos al hacerle caso a la serpiente fue un paquete que incluye La Conciencia, la malicia, la Vergüenza y el Discernimiento.


Esto nos ha condenado a llevar siempre sobre nuestros hombros esas figuritas, una angelical y la otra diabólica, que forman un tropel dentro de nuestra cabeza, cada vez que estamos en esa estación de dos trenes. No es fácil el camino, para el que toma el Tren de los Obedientes, y seamos honestos y digamos la verdad, no están eximidos de sentir envidia, impotencia, lujuria y codicia cuando ven a los de la Chiva Parrandera, disfrutando sin complicaciones y hasta sin pagar!

¿Porqué a ellos sí y a mí no?


Recompensas para los obedientes? Dependerá de lo que hay de verdad en nuestro corazón, dependerá de que mano es la que mece la cuna, cuáles son nuestras verdaderas intenciones. Dependerá de lo que creamos y en que ponemos nuestra fe. Mientras, los parranderos siguen disfrutando a toda hora. Viviendo cada minuto…aprovechando cada segundo…

¿Suena seductor? Igual que la voz de la serpiente.


Doy gracias a Dios por la libertad de permitirnos decidir, pero a la vez le he reprochado en innumerables ocasiones, porqué me la pone tan difícil? Porqué lo que quiero, lo que me gusta, es lo que no debo hacer? Porque lo que parece recompensa, llega primero a los que les importa dos pares de pepinos? Porque los que mataron a su Pepito Grillo no son castigados? Porqué esas figuritas no me dejan descansar y dejan de discutir dentro de mí? Mis reproches son interrogantes que surgen de un corazón imperfecto, y sé que Dios me comprende y no se pone bravito conmigo. Después de todo, quien soy yo para cuestionarlo?


Algún día tendré respuesta a mis preguntas, en eso se basa la fe: La certeza de lo que no se ve. Aunque los boletos para viajar en la Chiva Parrandera y el Tranvía llamado Deseo, están a 3 x 1 y vienen gratis en la caja de cereal, y no niego haber viajado muchas veces usando estas ofertas, dejaré que la discusión entre las Figuritas continúe, le daré suplementos vitamínicos a Pepito Grillo para que su voz se escuche fuerte y clara, y pueda despertar a sus otros amigos Pepitos Grillos adormecidos, drogados y amordazados y se conviertan en un coro tan fuerte, que pueda callar a la dulce y seductora voz de la serpiente.

El cambio, la diferencia empieza dentro de nosotros mismos.



5 comentarios:

vangelisa dijo...

muy buenas preguntas.
creo que tanto hombres como mujeres tientan, y son tentados a la vez.
la verdad creo que todos nos debatimos entre lo que nos gustaría de verdad hacer y lo que hacemos.
esa voz; la de la conciencia que siempre habla y nunca calla...y si haces algo, luego te arrepientes, y a veces no eres capaz de hacer lo que de verdad deseas!

vangelisa dijo...

gracias por tan gentiles comentarios en mi blog,
mil besos para ti

Jeannette Tejeira Pasco dijo...

Pienso que en la mayoría de las veces aquello que más queremos y se nos mete entre ceja y ceja es lo que no nos conviene... muchas veces la voluntad divina nos ofrece signos reales de cuál es la decisión a tomar pero la terquedad humana es muy fuerte y dificil de evitar, por eso seguimos insistiendo y cuando nos damos cuenta... Zas!!! nos damos los golpes y entonces, viene el aprendizaje... vale la pena darse un golpe de vez en cuando, así logramos madurar y tener un caudal de experiencia que luego nos permite crecer en nuestro interior...

vangelisa dijo...

hola,Anny si tú tuvieras que elegir entre amor o dinero que eligirías? pásate por aquí porfa http://vangelisa.blogspot.com/ y déjame tu opinión
un beso

RMC dijo...

Buenas tardes, bonito rincon, bella entrada, ya lo dices tu, lo que te gusta... lo que deseas... es precisamente lo que no debes de hacer, tu conciencia tu mejor aliada...

Saludos
RMC