La ruta de mi Tren no ha sido espectacular, ni digna de premios, tampoco es algo de lo que puedo ponderar orgullosamente a los cuatro vientos, ha sido la ruta de una persona común y corriente, con sus desvíos, paradas, choques y varios descarrilamientos severos. A pesar de todo, hoy estoy en la estación Esperanza, y no ha sido fácil llegar aquí: con honestidad miro atrás, recapitulo, y espero después de ser restaurada, recorrer lo que me queda de camino.
“Crea en mi oh Dios un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mi”. Salmo 51:10.